9.2.10
Los que creen
Otros, en cambio, se dejan llevar por la idea de un destino, algo designado para cada uno y de lo que no se podrán escapar nunca. Suponen que nuestro camino ya está escrito por alguien (¿o algo?) y así se resignan a vivir la vida que les dieron y no esperan nada de si mismos ni del otro. La resignacion es lo que los domina y se los ve andar como si nada pudiesen hacer para cambiar el mundo.
Están, y son los menos, los que creen el mundo es dinámico, que la señales están y lo único que nos queda es saber interpretarlas. Estos andan siempre mirando y saben ser los más callados, porque aprendieron que solo escuchando y observando el mundo que los rodéa sabrán que hacer y como actuar. Son los que creen que encontrarse dos veces con la misma persona es algo más que la obra de un ser superior, y que la misma canción nos siga por la calle, en la radio o silbada en una esquina quizás nos quiera decir algo, porque no suena siempre la misma melodía en todos lados.
16.12.09
Recordatorio
El olvido es algo indescifrable. Cuando nos sucede no sabemos explicarlo y mucho menos entenderlo. Es uno de esos conceptos tan generales que son muy difíciles de definir; se olvidan llaves, direcciones, fechas, personas, sus caras o incluso nombres. El olvido está relacionado directamente con la memoria que está, según algunos de los más atrevidos, en la cabeza. Esta afirmación la hacen a pesar de que no esta comprobado que la memoria ocupe un espacio físico.
Algunas no hay ningún problema si padecemos ese no-tiempo en el que la memoria nos abandona y le da lugar al olvido. De todos modos no es lo mismo dejar una bolsa de pan abierta, y que al otro día aparezcan una infinidad de microorganismos verdes pululando por las rodajas del lactal, que olvidarse las llaves puestas en la puerta del auto, y encontrar un cartel con una dirección y el número de teléfono de quien amablemente las recogió y luego de cerrar el auto las guardó por seguridad. Todo esto solo en cuanto a olvidos relacionado con lo material, que es lo menos grave porque vivimos en mundo donde la materia sobra.
El otro tipo de olvido es más complicado, y es el olvido de la propia memoria. Porque la memoria no es material como la bolsa de pan o las llaves. No es lo mismo olvidarse la fecha de cumpleaños de una novia, y así provocar un caótico reproche acumulado por ese olvido y todos los demás (discusión que luego terminará con sexo reconciliatorio), que olvidar que hubo un hombre que lucho por todos y otro que hizo de todos su propia lucha, que hubo pueblos masacrados por hambres y por hombres. Lo importante es saber que la memoria es el único remedio contra el olvido, que en algunos casos es olvidar también es desaparecer.
25.11.09
Dónde Miran
Están, por un lado, los que caminan mirando hacia abajo, sin sacar la vista del suelo , como si de esta forma pudieran asegurarse de no pisar nada fuera de lo previsto. Andan encorvados y serios, concentrados en la rectitud de su recorrido, del cual casi nunca se apartan. Parece ser que para ellos el camino es suyo y para nadie más. Lo que los rodea no les importa. Aquellos que caminan con la vista baja suelen ser también los que más rápido andan y nunca frenan. Son autómatas del caminar que miran solo su sendero y si algo se cruza en el simplemente lo esquivan, lo pisan o lo ignoran.
(Es extraño, pero estos también presentan características (o faltas) especiales de convivencia: nunca ceden el paso, no miran al cruzar, no sostienen la puerta a las señoras mayores, no dicen Permiso, ni Gracias, Ni De Nada y el Perdón está fuera de su vocabulario. Jamás se vio que alguno de ellos detenerse para pensar su destino.)
Muy seguido pasa que dos de estos se encuentran, o mejor dicho se chocan. Dos masas humanas que abstraídas de todo lo demás se cruzan sin quererlo y producen un quiebre en ese camino allanado que pensaban tener. Sin embargo ni siquiera en ese momento las miradas se posan en el otro, simplemente se acomodan para seguir como venían, en su ajena realidad.
Están también los que caminan mirando hacia adelante, observando el mundo que los rodea. Con su vista recorren las miradas de los otros y reducen la marcha para poder observar mejor. Para ellos el camino es ancho, claro y previsible, porque con la vista puesta en el horizonte pueden imaginar lo que va a venir. Saben así que pueden andar más lento, sus pisadas son más meditadas que las de los demás. Son gente que quiere saber que vendrá en los pasos siguientes y que saben que el presente se vive pensando en el futuro.
Es normal que dos de los que miran hacia adelante se encuentran. Cuando esto sucede lógicamente sus ojos también lo hacen. Porque los ojos no solamente miran, sino que también recuerdan y por eso, si es que alguna vez vuelven a encontrarse, sabrán reconocerse el color, la dirección y la profundidad de la mirada.
31.10.09
Nombres
pero nunca me digas
mentira ni verdad.
Decime lo que quieras,
cuando me quieras hablar
decilo asi nomás.
No vengas si te llamo,
yo voy a ir para allá
no te vayas de acá.
Nunca supe tu nombre,
ni lo quiero aprender,
ni lo quiero olvidar